miércoles, 18 de diciembre de 2013

Es como vivir atrapado en un cadáver que camina.

» Había muchos como yo, compañeros de galería o amnistía. Los que tenían suerte contaban con alguien de fuera, alguien o algo a lo que regresar. Los demás nos uníamos al ejército de desheredados. Una vez te dan el carnet de ese club, nunca dejas de ser socio. La mayoría sólo salíamos de noche, cuando el mundo no mira. Conocí a muchos como yo. Raramente los volvía a ver. La vida en la calle es corta. La gente te mira con asco, incluso los que te dan limosna, pero eso no es nada comparado con la repugnancia que uno se inspira a sí mismo. Es como vivir atrapado en un cadáver que camina, que siente hambre, que apesta y que se resiste a morir. «


Marca de la página 385 del libro ''La Sombra del Viento''.

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