martes, 17 de diciembre de 2013

Odiar de veras es un talento que se aprende con los años.

» Las ventanas permanecían oscuras, llorando de lluvia. Quise odiarla, pero fui incapaz. Odiar de veras es un talento que se aprende con los años. Me juré que no volvería a verla, que no volvería a mencionar su nombre, o a recordar el tiempo que había perdido a su lado. Por alguna extraña razón, me sentí en paz. La ira que me había sacado de casa se había evaporado. Temí que volviese, y con saña renovada, al día siguiente. Temí que los celos y la vergüenza me consumiesen lentamente una vez las piezas de cuanto había vivido aquella noche cayesen por su propio peso. Faltaban pocas horas para el alba. « 


Marca de la página 78 del libro ''La Sombra del Viento''.

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